
Cine Fénix fue formalmente el primer Cine de Los Reyes.
Hubo un tiempo en que ir al cine en Los Reyes significaba mucho más que ver una película. Era un ritual colectivo: familias enteras, parejas, grupos de amigos y niños que esperaban con ansiedad la función del fin de semana. Las salas de cine eran, ante todo, un punto de encuentro.
En una entrevista que realicé en 2012, el profesor Alfonso Morales Ochoa, maestro, historiador autodidacta y expresidente municipal de Los Reyes, recordaba con nostalgia aquella época.

Profesor Alfonso Morales Ochoa.
—Hace más de cuarenta años los cines de Los Reyes siempre estaban llenos de gente. Durante décadas, los reyenses adoptaron la costumbre de acudir a estos espacios como lugares de convivencia social, algo de lo que hoy carecemos. Pero esos tiempos pasaron porque las salas dejaron de ser redituables frente a la competencia; no solo ocurrió en Los Reyes, sino prácticamente en todas partes, me dijo.

En esta foto del 2008 se pueden ver lo que fueron instalaciones del Cine Fénix en el Portal Guerrero.
También recordaba una costumbre que hoy parece lejana. En la parroquia se colocaba un pizarrón donde se anunciaba la cartelera semanal. Junto al nombre de cada película aparecía su clasificación: A, B o C. Esa clasificación, aseguraba, se respetaba.
—Los niños únicamente entraban a las películas clasificación A y, en muy contadas ocasiones, a las B. Existía un mayor cuidado sobre lo que veía cada público.

Imagen del interior del Excine María Isabel antes de que se quemara.
El nacimiento del cine en Los Reyes.
Apoyándose en su libro «Almanaque Reyense», el profesor Alfonso Morales relataba que la historia del cine en Los Reyes comenzó mucho antes de lo que la mayoría imagina.
Según sus investigaciones, desde 1898 se tiene registro de que Salvador Barragán Toscano adquirió una cámara cinematográfica y, con los recursos de la época, improvisó una sala donde una simple sábana hacía las veces de pantalla. Así nació, de manera casi artesanal, el primer cine de la ciudad.
Dos años después, en 1900, dentro del entonces Hotel Torres —edificio que actualmente ocupa el Colegio Miguel Hidalgo— se proyectó la primera película exhibida en Los Reyes: «El beso de la viuda».

Poco tiempo después abrió sus puertas la primera sala cinematográfica formal: El Salón Verde, propiedad de don Rosalío Sánchez, quien además era jefe de la estación del ferrocarril.
El éxito fue tal que incluso la Iglesia decidió sumarse. Los sacerdotes inauguraron El Salón Blanco, un espacio donde, además de proyectar películas, también se presentaban obras de teatro, sainetes y funciones de zarzuela.

Otra sala sería abierta por Epifanio García Arteaga dentro del Hotel Imperial, ubicado en el Portal Hidalgo. Sin embargo, un desperfecto eléctrico provocó un incendio mientras se proyectaba la película «Domadores», poniendo fin a ese recinto.

Imagen del 2012 cuando después de un incendio quedó destruido el Excine María Isabel, el teatro que se
encontraba dentro y algunas oficinas del Ayuntamiento que se encontraban en ese espacio.
Con el paso de las décadas llegarían las salas que aún permanecen en la memoria de varias generaciones: el Cine Fénix, construido por don Joaquín Cortés; posteriormente el Cine Morelos; después el María Isabel; y finalmente el Cine Palacio, impulsado por Alejandro Arregui Gómez, que sería el último gran cine de Los Reyes.

Los Reyes también fue escenario de películas.
El profesor Morales también recordaba un episodio poco conocido de la historia local
En 1997, Los Reyes y sus alrededores sirvieron como escenario para el rodaje de dos películas. La primera fue «Un alacrán y un gallo», protagonizada por Valentín Trujillo, Jacaranda Alfaro, Chelelo Jr., entre otros actores.
La segunda fue «La Cheyenne Infernal», también conocida como «Polvo en la sangre», producción en la que participaron como extras varios habitantes de Los Reyes, entre ellos Rafael Acevedo Rodríguez, Tita Ochoa de Arias, sus hijos y decenas de reyenses más.

¿Volverá el cine a Los Reyes?
Al finalizar la entrevista le pregunté si veía posible el regreso de una sala cinematográfica a la ciudad.
Su respuesta fue serena y optimista.
Consideraba que las ciudades debían adaptarse a los nuevos tiempos, pero creía que un modelo de pequeñas salas, dedicadas a proyectar cine de calidad y películas de renombre, todavía podría tener futuro en una comunidad como Los Reyes.
Han pasado varios años desde aquella conversación.
El profesor Alfonso Morales Ochoa falleció, pero dejó como legado una parte invaluable de la memoria escrita de nuestra ciudad a través de obras como la Monografía Reyense y el Almanaque Reyense.

Excine María Isabel dónde ensayaba el grupo de teatro dirigido por Angie Suárez Teatro Libre.
Hoy, cuando las viejas salas de cine ya forman parte de la historia, la pasión por el séptimo arte sobrevive gracias a iniciativas independientes.

Actualmente, Los Reyes cuenta con Cine Club La Estación, un colectivo integrado por jóvenes interesados en el cine de autor y el cine independiente, que mantiene viva, a su manera, esa tradición de reunirse frente a una pantalla para compartir historias.



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