
Fotografía que tomé en 2014 en Iztapalapa del artista visual mexicano Francisco Toledo al lado de la fotografa mexicana recientemente galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes en España 2025, Graciela Inturbide a la que Toledo invito entre 1979 y 1988 a fotografiar el pueblo de Juchitán de Zaragoza en Oaxaca del cual resultó el libro Juchitán de las Mujeres en 1989.
The New York Times alguna vez escribió que Toledo era considerado por muchos como «el artista vivo más grande de México, quien podía trazar su ascedencia hasta los zapotecas que florecieron antes de la Conquista española en el siglo XVI en lo que hoy es el estado sureño de Oaxaca».
Iztapalapa, Ciudad de México.- En el año 2014 en el corazón de Iztapalapa tuve la fortuna de ver a Francisco Toledo con la sencillez y modestia que siempre lo caracterizó, el artista plástico y activista social oaxaqueño llegó al recién inaugurado Centro de las Artes de Iztapalapa “Semillero de Talentos” en la colonia Casa Blanca, acompañado del Jefe Delegacional de la demarcación, Jesús Valencia Guzmán y la Diputada por el Distrito XIX, Aleida Alavez para inaugurar la exposición con parte de su obra plástica en grabado titulada “De Fabula”, la cual se mostró en tres salas del recinto que se hizó como una réplica del modelo del Centro de las Artes San Agustín (CaSa) en Oaxaca.

Una de las obras que mostró Toledo en la exposición que se inauguró en Iztapalapa en 2014.
Francisco Toledo nació en la Ciudad de México el 17 de julio de 1940 y falleció en Oaxaca el 5 de septiembre de 2019.
Fue conocido como uno de los mayores artistas plásticos de México, con amplio reconocimiento internacional como impresor, dibujante, pintor, escultor, ceramista y también como activista que apoyo diversas causas.
Fue amigo del artista Rufino Tamayo y del escritor Octavio Paz con quiénes convivio en París durante 5 años que residió allá, en dónde también perfeccionó su técnica como grafista trabajando con Stanley William Hayter.
Fue influido por la obra de Francisco de Goya, Paul Klee y de Jean Dubuffet, así como por la pintura matérica de Antoni Tàpies.

Una de las obras más destacadas de Toledo titulada Tamazul hecha en el año 1977.
En palabras del mismo Francisco Toledo la obra que presentó en Iztapalapa fue parte de un proyecto editorial, debido a que en Oaxaca en el año 1849 fue encontrada por Juan Pascoe Pierce la primera edición en México, en latín y español de las fabulas de Esopo, lo cual inspiro a Toledo para ilustrar los relatos de las narraciones de ese libro que posteriormente fue traducido en zapoteco en cuatro variaciones; de la Sierra, del Valle, de Loxicha y del Istmo, con las que Toledo reinterpreta visualmente historias como La liebre, El lobo, Las Cigüeñas. Las ranas, Los zorros, Las Serpientes, La Tortuga, Los leones, entre otras.

Toledo tuvó exposiciones colectivas e individuales en ciudades como Nueva York, Londres, París, Ginebra y Oslo, entre otras, además de ganar diversos premios.
El museógrafo español David Israel Pérez Aznar fue el encargado de montar la obra de Toledo en Iztapalapa, y en entrevista comentó que el libro se rescató gracias a la misma iniciativa de la editorial Toledo y Porrúa, “fue Natalia Toledo hija del pintor quien se encargó de impulsar el proyecto”, indicó David Israel.

Francisco Toledo al final de la inauguración y el breve recorrido por su exposición, fue abordado por decenas de periodistas y mencionó que llevaba prisa porque tenía que tomar el avión en ese momento, los comunicadores lo abordaban tajantemente, pero el trataba de escapar, no le daban paso.

Parece que Toledo tenía un cariño especial por los gatos a los que pintó en muchas de sus obras.
Una pregunta que alcance a hacer a Toledo antes de su partida fue- ¿qué era lo que de Esopo trataba de reflejar en su obra?-, para lo que contestó que eran ilustraciones dirigidas a los jóvenes y los niños, porque en su esencia el libro encontradó era de los jóvenes que cursaban la cátedra de latinidad en un Colegio Seminario en el siglo XIX en Oaxaca.

También agregó Toledo a esa pregunta que el libro de fábulas lo conoció gracias a su amigo Pascoe que fue el que le propuso ilustrar la reedición del mismo.
Las fábulas de Esopo son una colección de relatos cortos atribuidos al antiguo escritor griego Esopo, caracterizados por protagonizar animales con cualidades humanas y terminar con una moraleja que enseña una lección práctica sobre la vida con temas universales como la justicia, la astucia, la honestidad y la perseverancia.

En Oaxaca, las fábulas de Esopo se han traducido y promovido en varias lenguas indígenas como el zapoteco, mixteco y mixe, gracias a iniciativas como las del artista Francisco Toledo y la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca.
La obra plástica de Francisco Toledo es una interpretación visual de las fabulas de Esopo, en donde en Iztapalapa únicamente se pudieron ver 53 de grabados de los 75 que hay en total según el museógrafo David Israel, en técnicas de grabado como aguafuerte, aguatinta, azúcar y zinc.

El museógrafo español dijó que la obra iba a permanecer expuesta 30 días en el Centro de Artes de Iztapalapa en dónde también se llevaron a cabo las actividades de talleres.
La exposición de Toledo «De fábula» fue motivada debido a que en Oaxaca en el año 1849 fue encontrada la primera edición en México de las fabulas de Esopo.

En ese año 2014 la entonces Diputada Aleida Alavez, acompañada del Delegado de Iztapalapa, Jesús Valencia, y el rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de Iztapalapa, Octavio Nateras Domínguez, entregaron un detalle artesanal de manos de un artesano iztapalapense a Francisco Toledo al final del recorrido que hicieron por las distintas salas del Centro de Artes donde se montó la obra del artista; le obsequiaron tradicionales velas de cera escamada, elaboradas por artesanos de la cera nativos de Iztapalapa.

Al final de la inauguración, Toledo iba apurado por tomar su avión, era poco el tiempo para las interrogantes de los comunicadores que saturaban al artista con preguntas sobre la situación de Guerrero con respecto a los normalistas desaparecidos.
Valencia y Alavez lo acompañaron hasta la camioneta donde ya lo esperaba su chofer, fue abordado por algunos artistas quienes le proponían sus proyectos, Toledo escucho brevemente y subió a la parte trasera de la camioneta gris que ya lo esperaba. Se fue.

Autoretrato de Francisco Toledo.
Toledo expusó su obra en museos tan importantes como el MoMa en Nueva York y el Museo Rufino Tamayo en la Ciudad de México.



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